El Tantra destruye varios mitos.
El principal: “cuantas más veces acabas, mejor”.

Es el enemigo natural del orgasmo urgente, el cual -según sus practicantes- es algo así como la tumba del amor. “La idea de aliviarse o descargarse con el coito es occidental, no tiene nada que ver con el Tantra; que es una filosofía completa, un modo de vida. Su idea fundamental es que con el sexo uno se re-carga, se llena de deseos, en vez de aliviarse y agotarse”, enciende la luz Litvinoff. El psicólogo -cuya formación científica le permite deslizarse con autoridad en áreas que suelen estar en manos de improvisados- jura que -con la práctica- es posible parar todo y fumarse un cigarrillo o incluso ir al cine, para volver y seguir con el acto en cuestión.
Será cuestión de probar...

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El A, B, C del Tantra

Que el Tantra es una experiencia prometedora está claro. Pero ¿cómo se hace? Las ideas generales son que la relación debe durar el mayor tiempo posible, tanto para el hombre como para la mujer.
Los puntos clave son:

Buscar posturas que dificulten el orgasmo.

Ej.: todas las que incluyen la mujer sobre el hombre.

El control de la respiración.

Los hindúes dicen: “cuando la respiración se detiene, el semen se detiene, cuando la respiración continúa, el semen continua”. Instantes antes de que se venga el orgasmo, exhalar despacito por la boca (como por una pajita) y cuando todo el aire se acaba, detener la respiración. En ese momento, el cerebro percibe la falta de oxígeno y detiene los mecanismos automáticos de la eyaculación. Ahí mismo, la urgencia por acabar se diluye y la respiración vuelve a la normalidad.

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